La vida es un rio, con miles de bifurcaciones que intervienen constantemente en otros recorridos para volver siempre al mismo en una generalidad que se repite siempre. Nuestras chances de cambiar definitivamente de camino están ligadas a nosotros mismos. En este caso, solo nos queda la intervención de un tercero para cambiar, aquí se aplica el concepto de la especialización, como ejemplo mundano, podemos decir que un electricista no es gasista ni viceversa, por lo tanto, para hacer lo que no podemos hacer, necesitamos a otro.
Somos lo que elegimos ser antes de poder elegirlo, esas decisiones no las tomamos nosotros, sino quien nos precedió. Por lo tanto, estamos condenados a ir solo hacia donde nosotros mismos podamos ir. Nuestra capacidad para cambiar se ve limitada por también nosotros mismos, y nos vemos redundantemente atrapados en el mismo ciclo.
Algunos dirán que tenemos un libre albedrio, y eso es cierto hasta el punto en el que nosotros mismos no los permitimos. A menos que milagrosamente suceda algo que invierta nuestra polaridad y personalidad, seguimos condenados a elegir los caminos que solo podemos elegir…
Nuestras chances son menos que limitadas para nuestras cortas vidas, tanto que hacer y tan poco que podemos. Es una ironía tener toda la libertad del mundo para no poder aplicarla.
Siento envidia, por aquellos que pueden cambiar su propio destino según lo que les parezca, sin importarles las consecuencias del efecto mariposa que engulle ciudades en el olvido.
Podemos, pero no podemos… podemos, pero no podemos… no podemos, pero podemos, y así sucesivamente.
En nuestras vidas todos nos encontramos con un punto en el que finalmente miramos atrás, quizá por arrepentimiento, quizá por curiosidad… Detrás del hombro lo que vemos no siempre nos complace del todo, algunos se arrepentirán, algunos dirán que podría haber sido mejor, pero que fue suficiente… ¿Pero cuantas chances tenemos que vivir nuestra vida como nos gustaría más? ¿Cuántos pudieron elegir que ser antes de serlo? Y aquí estoy yo, atascado entre las preguntas y respuestas, ahora que ya tengo lo que tengo no puedo dar marcha atrás a cuando todo estaba mucho mejor, cuando tenía lo que siempre busque… Antes de tirarlo por la borda...
Les debo mucho a mis amigos, y por eso mismo no puedo permitir que todo se vaya al garete lentamente por mi culpa. Estoy seguro que en el peor escenario, el cual es en el que estamos, en caso de que no regrese se ocasione una lenta brecha que terminaría desperdigando a los cinco por caminos diferentes que solo volverían a encontrarse mucho mas adelante, y no pienso dejar que todo termine como un recuerdo. Tanto como por una cuestión egoísta como su contrario, simplemente no es algo que pueda permitir.
Como modus operandi me queda tirar mi soberbia y orgullo por la borda y hacerles entender que si ellos no hacen lo mismo las cosas terminarían peor de lo que pueden manejar.
Mis opciones están claras, solo queda insistir de todas las maneras posibles hasta que caiga la ficha…
Y aquí es donde volvemos a la parte redundante, mi palabra ya no vale nada y mis actos jamás fueron tomados en cuenta, mas de una vez deje un sendero de migas para que intenten seguirlo y llegar a donde yo podría hablar sin trabarme con las mentiras que había puesto en el camino. Me queda hacer lo que siempre hice, pero con ayuda de un tercero…
Aquí es donde veo, si realmente piensan dar cuartel o estoy luchando como siempre, con una causa perdida… Pero ahí esta el truco, luchar contra lo imposible, yo no podría hacerlo, pero es lo que voy a hacer…
Espero que me dure la cara de piedra, porque sin orgullo ni soberbia voy a sobrevivir tan solo con la voluntad. Y no es mi fuerte el mismo…
ice
No hay comentarios:
Publicar un comentario