Siempre fui un soñador, siempre cuando la imaginación me fallaba de día volvía recelosa durante la noche, disculpándose por su error, y yo la quería así. Habia aprendido a vivir con ella a mi forma.
Fue hoy, o ayer, cuando soñe... Soñe con algo que no podia asimilar estando despierto, y el recuerdo es fresco aun en mi mente. Yo creo que las obras de arte se escriben siempre de alguna forma, cada uno tiene su forma de pintar la realidad para los demas, pero ahora no podia ni figurarlo para mi mismo, asi que no se cuando termina la realidad del sueño y empieza la ficcion de la escritura...
Acabábamos de llegar, algo... Algo habia salido mal, nos estrellamos de alguna forma, o por lo que sea en lo que hubiésemos estado viajando tuvo un fallo. De hecho, no se si alguna vez estuve alli, volando, pero se donde estaba ahora; perdido.
No sabria decir donde estaba, o con quien en realidad, habia alguien, alguien parecido a mi que no era yo, alguien que no recordaba, pero sabia que podia confiar en el, que era mi camarada y mi amigo. Estabamos varados en lo que parecia una cueva, una cueva congelada de madera y hierro. La piedra azulada y mas fria de lo habitual daba una sensacion a boca de lobo. La madera, vieja, humeda y consumida, me hacia acordar a mi mismo, pero su uso me intrigaba mas, y empezaba a pensar que donde estabamos era una vieja mina, ya perdida, pero no lo suficientemente porque aun se mantenia, aun vivian cosas alli, en el espacio que permitia que nos movamos con libertad.
Llego entonces una pregunta, algo que no me habia cuestionado: ¿Quien era yo? Me sentía humano, me creía humano, pero entonces me di cuenta, que no lo era, o quizá alguna vez había sido humano, no estoy seguro.
Mi camarada, mi único compañero, no podía distinguirlo entre tanta oscuridad y el frío llenaba el aire como si pudiera materializarse mas que en el hielo de las paredes. El... Era como yo, el era diferente también, bipode y azulado, como yo. No estaba seguro como era, no estaba seguro de nada, pero sentía que había sido así desde siempre, que estaba entrando en la paranoia de mi propia sombra... Me convencí a mi mismo de que no era importante, que eso era lo normal.
En algún momento hablamos, o discutimos, o tomamos un curso de acción para seguir adelante. No estoy seguro de que alguno de los dos haya abierto la boca, que alguno de los dos haya sugerido algo en primer lugar para empezar a buscar una salida, pero así fue.
Nos separamos, yo me fui hacia las profundidades de la cueva, o por ahí me llevaba mi camino. Pasaba por grandes y pequeñas recamaras llenas de madera corroída y llenas de recuerdos, madera que había vivido quizá mas que yo, y sabia que no era joven, mucho menos en términos humanos.
A ciertos intervalos seguía hablando con mi compañero, seguíamos hablando de nuestra situación, pero nunca le pregunte o hablamos de como habíamos llegado hasta aquí, el estaba tan perdido como yo. Vagas imágenes recorrían mi mente a intervalos, dándome ciertas visiones del pasado, de donde estaba ahora. Entonces, mientras bajaba, escuche en mis recuerdos un nombre, Juliana, de alguna forma, recordé que la estaba buscando, que había sido importante de alguna forma para mi, quizá hasta sin la humanidad podía ser humanoide, quizá era amor, o algo mas. Era un nombre humano, pero sabia que ella no lo era, en realidad, solo sabia que ella era ella, y que era mi objetivo.
Estaba demasiado ocupado, tratando de figurar donde encajaba todo para darme cuenta que no estaba solo, que este lugar había dejado de ser habitado por seres pasivos hace mucho tiempo... Que aun algo se movía entre las sombras, buscando mi retaguardia, donde no pudiera defenderme... De hecho, no sabia si siquiera podía defenderme...
Quizá por eso es que me sobresalte tanto cuando la criatura se mostró, la criatura de color blanquinoso, cuya forma no era imposible para mi cerebro humano, pero si difícil de describir. No se como, no se cuando, pero empece a correr, tan rápido como podía, pasando de recamara en recamara, buscando puertas que no estuvieran selladas por la madera. Creo que mi compañero persivio mi peligro, olio mi miedo y en algún momento vino a ayudarme, rompió un bloqueo de madera y apareció de improvisto cerca mio mientras huía, me dijo algo, algo en un idioma que no entendía pero que conocía, porque yo lo hablaba, me dijo que corra. Pase por la ultima recamara y vi un destello de luz, vi la sangre roja fluyendo a borbotones entre los dos por a través de otra puerta sellada... Habia perdido a mi compañero, y no sabia siquiera si el predador estaba muerto, o lo mas cercano a la muerte que podía existir en este mundo...
Fue entonces, cuando me di cuenta que sabia donde estaba la salida, que empece a recordar cosas, que empece a ver cosas que nunca había visto, que no sabia si existían, pero que tenia que encontrar.
Fue entonces... Cuando yo descubrí porque era diferente, porque no era humano. La respuesta siempre había estado frente a mi pero no podía asimilarla: Porque simplemente, no lo era. Era un ser de energía cuya carne solo es una interpretación. Mi cuerpo era tan físico como la piedra que me rodeaba, pero de una forma diferente. Entonces recordé que hacia, que buscaba, y quizá porque.
En mis memorias se encontraba la prioridad de Juliana, y en segundo lugar, hacer las pases con mi padre. Había venido a este mundo, por las dos cosas. No recuerdo porque estaba peleando en primer lugar, no entendía como era posible siquiera ser tan parecido a los humanos sin serlo, pero siéndolo a la vez.
Emprendí mi viaje, un viaje por los cielos, me movía como si estuviera dejándome arrastrar por el mar, pero en el aire cuya nieve impidia casi toda visibilidad.
Ahora que había salido de la cueva, volaba, volaba por un gran vacío blanco... Y recordaba mientras volaba... Recordaba, que mi padre era el encargado en mantener ocultas entre la nieve tres grandes ciudades, comprimidas y una muy cerca de las otras, tres grandes ciudades llenas de seres diferentes y con tareas diferentes...
Mi padre enviaba algún tipo de sondeo constante para mantener esos magníficos lugares ocultos, ocultos a cualquier cosa o ser que los busque. Fue mientras volaba, que vi en mi mente el resplandor de tales megaciudades, fosforescentes, brillantes, únicas con millares de habitantes únicos en su raza y tipo, cada uno con propiedades diferentes... Era... Demasiado para asimilarlo en mi mente, era simplemente demasiado que soportar, era... Mi cabeza estaba por explotar mientras navegaba entre los miles de recuerdos, la belleza, los colores que creaban un impacto tan grande en mi mente eran devastadores. Aterrice para buscar a pie las ciudades invisibles, las ciudades que no sabia como encontrar... Estaba solo en medio de la tormenta de nieve. No sabia por donde seguir, no sabia. Trataba de acomodar los hechos en mi mente, pero eran demasiados... Juliana, mi padre, ciudades, mi camarada muerto, la criatura, y la nieve y el frío no ayudaban. Cuando creía que ya no daba mas, que había llegado al limite, que estaba tan asustado de no encontrar las ciudades nunca mas, se me presento algo enfrente mio... Una pared, lisa y perfectamente recortada de piedra, cubierta de nieve. Esto, esta simple pared, era el final, era lo que significaba que había llegado al limite. Era el fin por ahora, pero aun tenia que encontrar a Juliana y a mi padre.
Me desperté revoleando los brazos, asustado y confundido. Tratando de traducir todo lo que había visto a mi idioma, al idioma con el que pensaba... Acomode todo como pude, y lo escribí tras no pasar mucho tiempo, aun lo estoy escribiendo...
La próxima vez que sueñe... Espero encontrar las ciudades, poder entrar, ya que mi mente no pudo encontrarlas esta vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario