Yo era... Muy diferente.
No me reconocerían, simplemente no lo podrían.
Yo solía ser un joven muy extrovertido, alegre, educado e incapaz de enojarse por nada.
No como me muestro ahora, introvertido, flemático, melancólico, vulgar y temperamental, sobre todo.
Ya saben cual es mi historia; suficientes puñaladas en la espalda, suficientes traiciones eventualmente cambian a uno...
O lo matan...
Nunca fui bueno con la gente, ni antes ni después, pero hubo la época donde prefería no estar solo.
No hace falta ser un Detective para ver hacia donde va esto; me aislé de la gente, de todo tipo. Empece a elegir mis compañeros con precisión quirúrgica, mas bien por que hacían y sabían que por quienes eran, esto me aseguraba que lo único que podría distanciar a la gente fuera mi inmolación constante, mi propia persona.
Tarde muchos años en aprender el arte de la capa y la daga, pero solo existen 10 personas en este mundo que saben donde esta mi espalda.
Todos tenemos nuestras cargas, pero cuando los únicos amigos que me quedan muestran los puñales, solo me queda sacar los míos.
De la misma forma que yo les di armas para combatirme, eventualmente ustedes me dieron las suyas.
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