Sí bien, no somos la mejor combinación del mundo. Todo lo contrario; somos una pésima mezcla alquímica. Es un milagro que no estalle el laboratorio donde se practica esta mezcla diariamente, al cual conocemos como Skype.
Los arquetipos son evidentes, y a la vez, son muy complicados, porque los tres compartimos exactamente lo mismo en diferentes grados, en diferentes mañas y formas. Por lo que cumplimos diferentes roles, y a la vez, los mismos.
Entonces pensaran... Por que estoy escribiendo una novela basada en una mala combinación de base?
Voy a reiterar una cosa que compartimos todos, y digo todos, los escritores: Solo escribimos de lo que sabemos; esto es lo que yo sé, lo que aprendí.
Aprendí a ser mejor amigo de mi peor rival, aprendí a sostener una batalla perdida como si fuera la primera y la última, aprendí guardarme para mí lo que no debería saber nadie, aunque no lo aplico por amor al arte.
Ay, del arte!
Y de esta forma me doy cuenta lo que sé, y lo que aún no descubrí. Lo que puedo imitar, y lo inigualable. La esencia de la imagen, la imagen de la esencia. Aprendí lo que significaba dolor, cogito ergo sum y meditación. De esta forma... de esta forma...
De esta forma sigo adelante. Disparo palabras en el Word como si fuera una M249. No pienso detenerme, no esta vez.
Si sobrevivo a este experimento, a mezclar el Dragón, el Oscuro y el Guardián en una sola aventura, voy a ser imparable.
Los voy a necesitar a ustedes dos para esto.
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