Recientemente, me dormí en la pc... 7 horas y 50 minutos, exactamente, para despertarme con la música de los créditos. En este éxtasis de casi 8 horas, terminé el Binary Domain, sin detenerme para absolutamente nada.
No fue su jugabilidad, ni su ambientación, lo que me atrajo a quedarme completamente hipnotizado, sino que Binary Domain usa un mismo concepto que yo pretendo usar: la incertidumbre metafisica de uno mismo.
La historia va de estos "hijos del éter", que son perfectas imitaciones, mentalmente, de los humanos. Son complejas copias, cuyo destino sutil es únicamente la supervivencia de su especie. En la historia, encontramos una especie de presupuesto que todos robot no se lo considera vivo, y por esta regla se dice también que todo lo que no sea humano no esta vivo, lo que incluye a los hijos del éter Y a sus vástagos híbridos. A pesar de que estos últimos sean completamente biológicos, sean seres vivientes, no se los considera humanos, por lo que carecen de los derechos de tales, como el derecho a vivir, por ejemplo.
Me fascino la dualidad de razas. Como estaba todo por supuesto, quienes eran quienes, aunque nadie pudiese afirmar otra cosa, y al final, te dan vuelta la mesa en la cara, rompiéndote la nariz intencionalmente y dejándote perdiendo sangre en el suelo. Es una obra de arte para mí, pues contiene cosas que yo pretendo escribir, cosas que no pensé que fuera capaz de escribir hasta haber tenido la referencia en la cara.
Ya sabrán que quiero decir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario