A veces es complicado no diferenciar a las personas, a no verlas como los mundos gigantescos que son, y nuevamente verlos a todos tan parecidos, como sombras de sombras.
Seguimos al sagrado arquetipo, nosotros y dos billones de humanos más. Seguimos lineas invisibles al intentar evitarlas, así mismo como las seguimos sin importar donde vayamos o en que dirección. Huir de ellas no tiene sentido, ya que su único escape es la muerte, pero lo que si tiene sentido es reconocerlas. Saber a donde van las cosas. Kyo sabe esto, desde un punto de vista muy personal, pero lo sabe.
Siguiendo los legendarios arquetipos se vuelve todo lo contrario: Las personas que tan diferentes son se vuelven tan iguales..., como dije arriba; la misma sombra.
Padre, Héroe, Trickster. Somos todos la misma familia.
Los gigantescos universos que son cada ser se vuelven difusos, pierden sus bordes y se hacen uno.
Yo, Kael, Gabo, Cj, Ever, Haze, Kyo, Kaizo, Hidan, Dios, Pepsiman, Robert y ese sujeto que duerme detrás de los portales del alma ,avellana, que porto..., todos esos sujetos; todos los sujetos de este universo, porqué no sé del siguiente, seguimos una silueta oscura que representa nuestro ser.
A veces es imposible saber donde termina uno y empieza el otro. A veces no hay un límite que los separe.
Yo soy Gabo, así como Gabo es Kael y así sucesivamente hasta volver a mi mismo, porqué Todos somos Uno.
Y uno...
Somos todos.
Uno como lo es Kyo, que también soy yo y es el siguiente en el gigantesco mapa conceptual que define a cada uno.
Uno más de los nuestros.
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